1ª por Cosme, Cipol, Antonio y Guillermo en mayo 2016
Tras meses de dique seco y una penosa
convalecencia lumbar, me voy animando tras hacer alguna incursión en algún
sector de escalada deportiva, y sobre todo en un nuevo sector donde he estado
limpiando y probando unas cuantas líneas con una roca y tipo de escalada que le
confieren un cierto aire tapiero que te mete en vereda. Esta retro-motivación me anima a darle un
toque a José Manuel para ver si quedamos un día para hacer alguna escalada y
retomar las tareas pendientes de donde se quedaron.
Quedamos pues para hacer “algo” y
acaba siendo una vía del Cabeço “amable y de corta aproximación. Cómo ninguno
hemos hecho esta vía y pese a que le tengo ojeriza por unos extraños sicados
que observé en alguna ocasión rapelando por esta pared, optamos por ella para
ver cómo andamos de fluídos y suplicio.
Cómo estamos en tsunami de calor
y las únicas horas en que se puede dormir son las del madrugón, vamos un poco
tarde. Allí nos encontramos a Cosme, padre de la criatura, con el que cambiamos
impresiones antes de iniciar la bochornosa aproximación que nos proporciona la
hora tardía y la mucha humedad ambiental, que nos reboza en nuestro sudor
llegando a pie de vía.
La vía está totalmente equipada
con bolts, clavos y algunos puentes de roca, nos situamos bajo las placas de
Cosme y la ubicamos enseguida, ambos hemos hecho casi todos los trazados de este
sector de la pared.
Hacemos el clásico reparto de
largos con una piedra y un escupitajo y me toca a mi empezar.
1er largo, 6b+, 30m. Comienzo en una hendidura que va desplomando en su parte superior antes de pasar a una fina placa típica del Cabeçó, donde predominan los pasos de regleta y planos con pies en adherencia o bandejitas oblicuas que con suerte tienen algún relieve de gota de agua. Se me hace duro el baile, donde apenas hay pistas del trazado por su poca repetición. Hay que navegar un poquito para solventar los pasos que zigzaguean entre los seguros instalados, denotando un equipamiento un tanto ambiguo que da que pensar que se hizo forzado para enderezar la vía o simplemente rapelando desde arriba sin probarla antes. La placa acaba en un desplome anaranjado que forma una destacada vira oblicua de derecha a izquierda, en una reunión bastante volada y algo incómoda.
3er largo, 6a, 30m. Salgo de la
reunión hacia la derecha, en diagonal hasta coger un modesto asomo de diedro
hasta un pequeño desplome que eludimos por la derecha para después continuar recto
en compacta placa, hacia una rojiza ceja que se evita haciendo otra corta
travesía en diagonal a la derecha. La reunión es sobre una cómoda repisa y está
equipada para rapelar por ella.
4º largo, 5+, 35m. Sigue José
Manuel, saliendo de la reunión hacia la izquierda y rodeando una sabina por el
mismo lado, para seguir por encima de esta, por un tramo de placa irregular con
alguna fisura que es común con la vía “Mentes salvajes”. Con ligera tendencia
hacia la izquierda hacia un cordino puesto en un clavo, por el camino se va
encontrando otros tantos clavos, en los que algunos no se puede chapar porque
no entra el mosquetón, y hay que alondrarlos si se quieren usar. José en algún
caso opta por poner un friend o empotrador y prescinde del clavo para no perder
tiempo.
5º largo, 6c, 45m. Sigo por la placa, saliendo a la derecha de la reunión y después recto por una compacta y buena placa con pasos puntuales de 6b hasta situarme bajo una gran ceja que casia abarca horizontalmente todo este tramo de muro. En un techo con una hendidura busca el punto débil para pasar al tramo de placa superior. Con atlético paso de fisura y canto invertido hay que subir mucho los pies para poder sacar el izquierdo a la placa y desde unas exigua fisurita que cogemos con mano izquierda hacer una potente remada para situarnos en adherencia sobre una oblicua repisa sobre el techo, después otro fino paso de placa para coger un distante canto que me permite salir de este liso tramo y continuar ya por terreno fácil hasta la reunión en la cresta.
Cuando sube José Manuel, continua
por la cresta, destrepando entre bloques unos 10 m. hacia la izquierda, hasta llegar a la reunión
/ rápel de la vía “Furia de Nuria”. En 2
rápeles estamos a pie de vía recogiendo, el sol ya ha empezado a dar en la
pared, el calor va “in crescendo”, recogemos rápido y arreamos al trote hasta
el coche para irnos rápidamente a tomar unas refrescantes cervezas, mientras se gesta una próxima salida más exótica.
La vía es muy buena y bonita,
contrariamente a lo que me había parecido en primera instancia tras haber visto
los sicados mientras descendía de otras vías por los rápeles de la “furia de
Nuria”, no obstante, opino que estos pegotes se podrían quitar y limpiar sin
dañar la roca y esto le daría más caché a la vía. Sin duda el mejor largo es el
último.





